“Cajas de madera” dentro de la gran “caja de piedra”

Granada empezó a situarse en el mapa internacional del sector congresos en los años 80. Ese fue el motivo por el que el entonces alcalde de la ciudad, Antonio Jara, decidiera poner en marcha el Palacio de Congresos de Granada y así iniciar una etapa de crecimiento económico.

El edificio fue inaugurado por los Reyes de España el 19 de abril de 1992, el año de los JJOO de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla. Desde el primer día se convirtió en uno de los edificios referentes de la ciudad de Granada.

Juan Daniel Fullaondo, uno de los grandes arquitectos bilbaínos del siglo XX, es el arquitecto redactor del proyecto junto a Mª Jesús Muñoz y José Ibáñez. El Palacio de Congresos de Granada es una de sus obras emblemáticas y su diseño ha sido reconocido en numerosas ocasiones. Las proporciones del recinto y su orientación están estudiadas para enmarcar las diferentes panorámicas que desde la privilegiada ubicación del inmueble se pueden observar, tanto de la Alhambra como de Sierra Nevada.

La gran escultura en la que se centra el edificio ofrece un triple uso funcional: mirador hacia la ciudad, escalinata de acceso y estancia y conexión entre parque y edificio. Esta forma potencia la importancia de la unión entre uso exterior e interior del edificio.

El encaje de salas de gran capacidad con otras de menor tamaño y el hall de exposiciones llevaron a un diseño interior en vertical, en el que la mayoría de las salas se situaría en niveles diferentes.

La sala principal, que puede acoger a 2.000 personas, se situó en el centro del edificio con una traza semicircular para adaptarse a la geometría de la parcela.
El edificio cuenta además con un doble forjado con el objetivo de aislar cualquier sonido y permitir la realización de eventos simultáneos en los diversos espacios.

El revestimiento interior obedece a la idea de tratar las salas como “cajas de madera” dentro de la gran “caja de piedra”. Por ello, el interior y exterior de las salas se realizó con madera de arce, que pareció el más idóneo desde el punto de vista acústico y además resultaba cálido.

En cuanto al edificio, entendido como contenedor de salas, se revistió en su interior de mármol blanco, verde y rojo, los colores presentes en la bandera granadina.

En cualquier caso, lo más característico del edificio es su revestimiento de mármol verde Quetzal. La elección de este color respondió a dos razones: convertir el Palacio de Congresos en una “joya” de la ciudad y representar uno de los colores de la bandera granadina.

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LA QUINTA FACHADA

El edificio cuenta con lo que se ha denominado “la quinta fachada”, que es la planta cubierta del edificio.
En ella se proyectó un anfiteatro de planta circular para la celebración de eventos al aire libre, así como una serie de espacios parcialmente ajardinados para celebrar recepciones, aprovechando las magníficas vistas de Sierra Nevada y de la Alhambra que se pueden observar desde la misma.
El anfiteatro se ha remodelado en 2015 y se ha convertido en La Nube del Palacio.

DATOS TÉCNICOS

Arquitectos Redactores del proyecto:
Juan Daniel Fullaondo, Mª Jesús Muñoz y José Ibáñez Berbel.

Arquitectos Directores de la Obra:
Juan Daniel Fullaondo, José Ibáñez Berbel y Francisco Peña Fernández.

Colaboradores: Ove Arup&Partners.
Promotor: Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Granada.
Superficie construida: 31.766,00 m² y espacios exteriores 3.085,00 m²